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|::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Reto Seis :::::::
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Detrás de esta práctica está el hecho de que a mí, mi historia larga de ser un
defensor anti-nuclear me ha requerido decir no muchas veces y decir no
consistentemente por años, un no profundo desde el corazón a los tanques
liqueando basura, al agua contaminada, al cáncer inducido por la radiación y así
sucesivamente. Me dí cuenta hace unos años que estaba perdiendo la capacidad de
decir sí. Mi práctica de agradecerle a las personas cuando tengo la oportunidad es
mi forma de decirle sí a la vida en pasos pequeños.
Expresar gratitud en medio de una vida dificíl. Considerando a nivel más
amplio, parte del sufrimiento y de la opresión es que las personas que son oprimidas
tienden a obsesionarse con la fuente del sufrimiento. Ya sea que las fuerzas de la
opresión sean armas nucleares, un padre alcohólico, una enfermedad crónica o un
jefe, el opresor tiende a convertirse en el evento central de la vida de la persona
oprimida. En este contexto, la práctica de gratitud puede ser vista tan profundamente
como una resistencia a dejar que la vida propia se le sea robada de las manos.
Una buena amiga mía, postrada en cama por
una enfermedad debilitante, ha aprendido a
encontrar consuelo sostenido en las estrellas que
brillan a través de sus ventanas por las noches. Ella
está agradecida por las galaxias y está llena de
admiración de que el universo la hubiera creado a
ella, aún con sus movimientos limitados. Este tipo
de experiencia me sugiere que los momentos de
gratitud y el expresar más aprecio entre nosotros no
tiene que significar que estamos diciendo que todo en la vida está bien. Todo lo
contrario, al abrirnos nosotros mismos a disfrutar aún de las delicias más pequeñas y
ser agradecidos, podemos estar acumulando las fuerzas para cambiar lo que necesita
ser cambiado en nuestras vidas. Y para luchar con nuestras asignaciones de vida
difíciles.
Ultimadamente, es posible dar gracias por las desgracias de uno. Las
dificultades en nuestras vidas son, después de todo, un reto en el que nos convertimos
en personas más profundas, más alertas y más comprensivas. No creceríamos sin los
problemas, como Judith Viorst explica con gran humildad en su libro Pérdidas
Necesarias. Pero esta es una forma muy adelantada de agradecer y probablemente no
sea el mejor sitio por donde comenzar, ya que sería el equivalente a tratar de escalar
el Monte Everest ante su primera experiencia escalando. Esta lección se aprende por
medio de nuestro propio ejemplo, por medio de la práctica de agradecer cosas